martes, 26 de junio de 2018


PACIENCIA PARA ESTA VIDA

Mi pesadilla empezó un 4 de abril de 1995 cuando me diagnosticaron una meningitis aguda con 3 años y medio, las secuelas que me dejó fueron devastadoras e irreversibles.

Tengo problemas para relacionarme con las personas y demás fobias sociales, problemas de irritabilidad repentina etc. pero verdaderamente cuando he notado más la enfermedad es cuando me aislé cuando termine el instituto con 16 años, desde entonces ando sin rumbo en mi habitación las 24 horas del día solo con mi ordenador pensando demasiado y eso me hace daño.
 
Así me he tirado buena parte de mi vida hasta que conocí el hospital de día salud mental. Allí me enseñaron buena parte de lo que se hoy día a relacionarme con los demás a hacer caso omiso de las miradas y risas de los demás etc. que supongo que por mi enfermedad todo esto lo hace mi mente, debo buena parte de mi bienestar al hospital de día.
 
Hace ya 2 años que estoy aquí y de verdad muy contento con los profesionales y compañeros. Tengo actualmente diagnosticado fobia social, psicosis y demás cuadros psicológicos que ya ni me acuerdo.
 
 
Pero la vida sigue y voy a seguir luchando por mis metas que son sacarme el módulo de sistemas microinformáticos y redes y trabajar de ello. Creo que soy un claro ejemplo de que de todo se sale todo se puede todo tiene arreglo menos la muerte. Prometo que habrá segunda parte, esto es solo un breve resumen de mi vida, gracias por leerme y hasta pronto.

Autor: Jose Maria.

martes, 19 de junio de 2018


MIEDO AL MIEDO
Buenas bloguer@s, hoy quería compartir una nueva experiencia, estoy asistiendo a un taller sobre alimentación sana, y me llamó la atención que se comentara que una de las causas de la sobrealimentación o alimentación en exceso sean los desequilibrios emocionales.

Yo expuse que en mi caso el miedo desencadenaba ganas de comer puesto que quería evadir esa emoción, incluso aunque ya no recordara el motivo de tener miedo. Esto es porque siempre he asociado, por mi intensa actividad deportiva, al miedo algo descalificatorio, por ejemplo, saltar en paracaídas da miedo, pero en mi caso me daba mas miedo decir que me daba miedo, por vergüenza a que me dijeran cobarde, así entraba en un circulo negativo por algo tan natural como expresar que me daba miedo. Asociar miedo y cobardía fue un error ya que multiplica sus efectos negativos.
 

Gracias a la meditación conseguí parar el doble caudal emocional, es decir, me quede con miedo, pero aceptándolo como algo natural, ya no me culpo por tener miedo ni me da vergüenza decir que lo tengo, lo que me ha provocado mucho beneficio tanto a nivel psicofísico como de respuesta de los demás.

Para aquellos que como yo el miedo les provoco un aumento de peso os aconsejo que antes de comer penséis si de verdad tenis hambre o buscáis evadir una emoción rápidamente.
Autor: Loco por la música.
 
Después de este escrito hemos realizado una ronda intentando expresar a qué tenemos miedo, unos compañeros decían al trabajo, otros a las aglomeraciones... pero en definitiva todos creemos que hay que enfrentarse a los miedos y saber gestionar esa emoción, además este verano la PIR del HD nos ha preparado un taller sobre la gestión de emociones que seguro que nos aporta herramientas útiles.

lunes, 11 de junio de 2018


MIS DIAS MAS DIFICILES


Hola a todos, me llamo Youssou, soy de Senegal. Hace doce años que llegué a España en busca de una vida mejor.
Tengo a toda mi familia allí, también a mis amigos. Todavía recuerdo los juegos que compartíamos.
Tengo nueve hermanos, yo soy el mayor. Allí por nuestra religión se permite casar hasta con cuatro mujeres. Allí hay de todo pero la gente no tiene nada, esto sucede por culpa de los malos dirigentes políticos.


Soy de un pueblo del norte de Senegal. No hace tanto tiempo no teníamos ni agua, para poder traerla a nuestras casas teníamos que caminar varios kilómetros. El agua se necesita para muchas cosas. Cocinábamos con leña, salíamos por las tardes en busca de troncos, y pescábamos para poder tener algo para comer. Fueron tiempos difíciles, pero vivíamos a nuestra manera y nos arreglábamos con lo que había. Echo mucho de menos mi país, a mi gente, la comida, los ríos... Allí no hay montañas, todo es llano. Tenemos muy buenas playas y también hoteles. Os recomiendo que cuando podáis, visitéis Senegal porque es impresionante.


Ahora siento que todo eso es parte del pasado, ahora hablamos de mi presente en España. La comida es buena también, la que más me gusta es la ensaladilla rusa, la tarta de manzana y la tortilla de patata. Las chicas son guapas, la gente es amable, el tiempo es bueno. Estoy disfrutando mucho en este país tan maravilloso.
 

Recuerdo mis primeros días. Me gustaba ver la televisión, el programa de la “teletienda”. Muchos amigos me preguntaban sobre todo lo que echaba de menos de mi país….. Pero en 2015 todo cambió, caí enfermo, me empecé a quedar en casa sin ganas de hacer nada, sin querer hablar con nadie. Me daba miedo la gente, no confiaba en nadie, ni en mi propia familia, ni en mis amigos…. Hasta que mi tío me llevó al hospital y comencé con un tratamiento que funcionó muy bien.
 



Me sentía mucho mejor, antes pensaba que no iba a recuperarme nunca, pero me encontraba de nuevo como antes. Me confié, pensé que el tratamiento ya no lo necesitaba y lo abandoné, pero recaí con los síntomas que ya había sufrido anteriormente. Me llevaron esta vez al psiquiatra, que me recomendó seguir de forma adecuada el tratamiento. Pero cuando me sentí bien, volví a abandonarlo y me volvió a pasar lo mismo, empeoré, pero esta vez fué más duro porque estaba en lo más alto de mi mejoría, cuando de pronto me caí y sufrí una rotura de mi pie. Tuvo que venir a recogerme la ambulancia y me llevaron a Granada, donde tuve que estar ingresado 15 días, esto realmente me vino muy bien, porque me dí cuenta de la importancia que tiene en mi caso no dejar el tratamiento.

En noviembre de 2017 me hablaron de un hospital de día de Salud Mental. No sabía lo que era, hasta que llegué y conocí a los profesionales y usuarios que había. Hacen un buen trabajo, me han ayudado mucho.
Las actividades que hacemos me gustan. Los lunes yoga y cognitivo, los martes habilidades sociales y manualidades, los miércoles streching y biblioteca, los jueves el deporte y la asamblea y los viernes vamos a la piscina.
 
He hecho muchos amigos tanto de los profesionales como de los compañeros, Roberto, Magdalena, Carolina, Isel, Encarni (que ya no está, ahora está Rosa en su lugar), Laura, Tete, José María, Juanjo, Victoria, Serafín, las dos Paquis, Khalid…. Y alguno mas que se me olvida ahora… Os doy las gracias a todos por la ayuda que me estáis dando, hacéis que cada día sea mejor.
 
MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS

lunes, 28 de mayo de 2018


COMIDA ALEGRE



Hoy quiero hablar de mi afición a la cocina hace ya unos 15 años, sobre todo me gustaba hacer pizzas caseras. Las hacía todos los fines de semana aprovechando visitas familiares o de amigos. Nunca las hacia igual, le cambiaba los ingredientes, pero siempre me decían que les encantaban.


Yo me sentía feliz y agradecido. Muchas veces era el tema de conversación, porque me preguntaban la forma de hacerlas y yo les explicaba la forma y los trucos para que saliesen deliciosas. Y siempre les recomendaba que la comida casera es más saludable y gustosa. Y hasta alguna vez soñé que podría poner una pizzería.


Recuerdo que eran muy buenos momentos y me hacía sentir bien. Ahora cocino otros platos más saludables, otras recetas. Os animo a que aprendáis a cocinar porque además de aprovechar el tiempo y ocuparlo de forma positiva podéis comer de forma más saludable.



Autor A.G.J.          

 En el taller hemos podido hablar sobre nuestro Ocio, el tiempo libre, las barreras o excusas que ponemos para aprovechar el tiempo libre, algunos compañeros han propuesto actividades que van a iniciar próximamente y otros han comentado actividades que hacían en el pasado, y es que no podemos olvidar que para disfrutar, recuperarnos y tener ilusión hace falta hacer cosas en nuestro tiempo libre.

martes, 15 de mayo de 2018


MI HISTORIA DE RECUPERACIÓN.

 
Era muy joven cuando una enfermedad truncó mi vida.
 
Mi talentosa carrera como dibujante se rompió en añicos, tantos como conexiones neuronales tenía. Solía disfrutar construyendo facciones certeras, hechas con gran destreza. Nada se me resistía: pastel, grafito, lápices acuarelables o ceras manley, que solían considerarse un trabajo de niños, pero que yo definía como el óleo del dibujo. Repentinamente todas esas cosas incluso en los pequeños detalles dejaron de interesarme.
 
En todos los años de lucha con la enfermedad no podía evitar mirar mis dibujos y sentir anhelo del trabajo bien hecho. Mi trazo se había vuelto oscuro y burdo. Había olvidado todo lo que aprendí. Por un tiempo me conforme con la destreza perdida, pensando que nunca volvería recuperarla.
 
---¡Maldita tarada! – solía pensar.

--- Ni tus manos te responden.
 
Llegué a tocar fondo y tal como pasan en estos casos ya no podía ir más que hacía arriba.